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Aprovechamos las calmas de enero para activar el campo!

El poeta Joan Maragall ya decía que las calmas de enero son como “en medio del invierno la primavera“…

El fenómeno recurrente de las Calmas de Enero

Estos días los meteorólogos y los medios de comunicación insisten en la excepcionalidad del tiempo anticiclónico primaveral de este mes de enero. Pero esto no tiene nada de excepcional en nuestras tierras.

Cada año las tierras mediterráneas se ven afectadas por las menguas, o secas o calmas de enero. Unos días en el que se nos instala un anticiclón y una bonanza con un tiempo prácticamente primaveral. Además de tener temperaturas más altas de las propias del invierno, las altas presiones suponen que el aire pesa y presiona la superficie de la tierra y la del mar, de forma que el nivel del agua del mar puede llegar a bajar entre 10 y 40 cm.

También podréis observar los efectos de las altas presiones en las chimeneas. Las chimeneas hacen más humo del normal y la columna de humo no sube, sino que sale por la chimenea y hace una trayectoria prácticamente horizontal.

Aprovechamos las calmas de enero en el campo para preparar la legada de la primavera

Hemos tenido la suerte que antes de venir el anticiclón de las calmas de enero o punta de primavera, el cielo nos regaló una lluvia de 12 litros. Escasa para remitir la sequía pero suficiente para mimar la tierra y poder hacer los trabajos preparatorios para recibir la primavera con la tierra abonada y trabajada para poder  plantar. No hace frío y los trabajos en el campo se hacen a gusto, incluso en camiseta de manga corta. La tierra ‘mimada’ por el agua se deja trabajar fácilmente, y nos animamos a hacer una buena plantada de coles y brócolis, lechugas y cebollas, además de una buena replantada de alcachoferas. La bonanza ayudará a arraigar los pequeños plantones. Y la siembra de habas y guisantes, perejil, zanahorias además de los rábanos, nos hacen crecer de nuevo el ánimo vital que nos proporciona la tierra.

Os acompañamos este apunte cultural del campo con un apunte literario, el poema que escribió Joan Maragall a las menguas de enero a finales del siglo XIX, el que nos recuerda que aquello que ahora nos explican cómo un hecho excepcional ya hace muchos años que ha ido sucediendo en nuestras tierras mediterráneas.

 

Pilar Comes Solé
Impulsora de la Xarxa Parc de les Olors

Les minves del gener

 

Com al mig de l’hivern la primavera,
aixís el cel avui, i el sol i l’aire,
obre de bat a bat balcons i portes
i omple la casa de clarors, aimia.
Glòria dels ulls el cel, del pit les aures,
són avui. Fins a cada moment sembla
que han d’esclatar en verdor les branques nues,
que l’horitzó ha d’omplir-se d’orenetes,
i que s’ha d’embaumar tota la terra.
No sents una frisança, dona? Digues:
no et sents la primavera a les entranyes?
Llança’t, doncs, al carrer: si t’hi trobessa,
te donaria un bes al mig dels llavis,
al davant de tothom, sense vergonya
de besar i ser besat, que avui n’és dia.
Som al mig de l’hivern: ahir glaçava,
demà les neus blanquejaran la serra.
La primavera és lluny del temps endintre,
pro un dia com avui n’és la promesa.
Si promesa tu em fosses, estimada,
ja cap mena d’hivern en mi cabria,
ni ara, ni després, ni mai, que portes
tu a dintre els ulls la primavera eterna.

JOAN MARAGALL
Poesies, 1895
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