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La olivarda y el olivo una asociación interesante

Las olivas son el fruto de los olivos, en otoño se acaban de hacer y a principios del invierno maduran y las cosechamos.

Pero hay un insecto que suele poner sus huevos en las olivas y provoca un gran perjuicio a la cosecha.  ¿Cómo evitar este problema?

La ecología de la olivarda y el olivo

A finales de verano y sobre todo en otoño es fácil apreciar la olivarda (Dittrichia viscosa o Inula viscosa) florecida en los márgenes de los campos y caminos. Cuando la tocamos advertimos que es una planta pegajosa y su olor recuerda al aceite rancio.

Esta hierba que tiene también propiedades medicinales, sobre todo se aprecia en agroecología porque desempeña una función estratégica en el cultivo de los olivos dando cobijo i alimento a todo tipo de fauna auxiliar de la agricultura.

A los productores de aceitunas les preocupa y mucho el ataque de la mosca, porque este insecto (Bactrocera oleae) suele hacer un agujero en la aceituna y dentro pone sus huevos. La mejor manera de hacerle frente es disponer de muchas olivardas cerca del olivar porque en las flores de la olivarda (que florece precisamente ahora en otoño cuando hay más movimiento de la mosca del olivo) otro insecto, el Myopites stylatus deposita sus huevos formando las típicas ‘agallas’. Así la mosca del olivo prefiere parasitar las agallas de la olivarda, por la facilidad de ser perforada creen los cinetíficos, dejando así tranquilas a las aceitunas. Por otra parte, el Eupelmus urozonus es un insecto que parasita las larvas de la mosca del olivo penetrando en las agallas de la olivarda, ayudando también al control biologico de esta plaga.
La olivarda es un ejemplo de cómo las plantas realizan una función ecológica estratégica en los cultivos. Una simple hierba de margen se convierte en un aliado imprescindible para conseguir que un cultivo no se vea amenazado por el ataque masivo de un insecto. Y solo necesitamos plantar en los màrgenes del cultivo estas plantas que gustan tanto a las plagas y a sus depredadores. Y así esta planta que hasta ahora considerábamos una mala hierba, se covierte en un gran aliado del cultivo ecológico. Aunque no nos gusta ni el tacto ni el olor de la olivarda espero que ahora se la mire con más cariño.

Pilar Comes Solé

La olivarda y el olivo, una asociación interesante
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